Publicado el 03/11/2020 Por BorisVian

Fiestas, Orgías y Lujuria: Pan y Dionisio en la antigua Grecia

El dios Pan y pintura sexual en la Antigua Grecia
Estatua del dios Pan, y antigua pintura de acto sexual

Pán dios de la fiesta, la lujuria y la orgía

Si viajamos a las fiestas y orgías en la antigua Grecia debemos hablar de Pan. De torso humano, patas y cuernos de carnero, es el único dios híbrido del panteón griego. Se trata de un dios que obedece a sus instintos, y se mueve precisamente entre la esfera humana y la animal. Habitaba en los bosques y en las selvas, como cazador, curandero y músico correteando tras las ovejas y espantando a los hombres que penetraban en sus terrenos.

Se trata por lo tanto de un Dios de la fertilidad así como de la sexualidad masculina. Se representa como dotado de una inmensa potencia y apetito sexual, de allí su relación con la orgía. Según la tradición se dedicaba a perseguir por los bosques a ninfas y muchachas en busca de sus favores sexuales. Como Dios lujurioso, y macho cabrío de pene siempre erecto, morador de parajes rocosos, y músico; tocaba seductoramente la siringe atrayendo las ninfas que bailaban desnudas a su alrededor, desbordadas de sensualidad y concretando fantásticas orgías.

Con el tiempo se asociaría el dios Pán con los Sátiros, con quienes sin duda presenta múltiples similitudes y con quienes parece estar emparentado. Los sátiros en la cultura son en efectos todos ellos “esclavos de sus instintos”. Comparten el gusto por la música, la orgia, el vino, el sexo y los animales”.

 “Es a un tiempo animal, pastor y cazador pescador, y la divinidad que protege los ganados y los animales salvajes. Además de ser el patrón de la reproducción animal, era considerado sin duda con un dios alegre por la influencia que infundían sus dotes musicales”. Era por lo tanto sin duda un Dios festivo. Sin embargo había de tener cuidado, a la vez se torna terrible si resulta que es despertado de su siesta.

Lujuria local

Generalmente los seres híbridos en la cultura griega, no cumplen el papel de dioses. Cumplen más bien el papel de seres intermedios, sin embargo Pán es una excepción. Él es un dios en el sentido estricto: “inmortal y objeto de veneración en diferentes regiones de Grecia. Sin embargo no es del todo antropomorfo, una de las principales características de los dioses griegos”.

Es interesante como este carácter monstruoso anfitrión de la lujuria y la orgía.

Arte sobre Pan, Dionisio,  y la sexualidad Griega
Arte sobre Pan, Dionisio, y la sexualidad Griega

Este dios de la lujuria, los campos y la música fue venerado originalmente por una cultura de carácter pastoral nómada. Con el surgimiento de las ciudades y el abandono del nomadismo, su influencia queda reservada en un principio a Arcadia. Se trata de una región montañosa y marginal, “que conserva arcaísmos políticos, lingüísticos y religiosos.”

Pan es considerado el más honorable de los dioses en el resto de Grecia. Se ha considerado como “la viva imagen de un pastor arcadio”. Sólo en Arcadia encontramos a Pan en estado puro, libre de la influencia dionisíaca, es decir del dios del vino y de todo su séquito. Debemos considerar que Pan y Dionisio, se tratan de dos personajes independientes y bien diferenciados. Sin embargo, ¿Por qué se han visto relacionados?

De dios sexual a dios de la guerra

Es a partir del 490 a.C., el estatuto del dios cambia, y ya no se restringe a un limitado sector de la antigua Grecia. Se convierte más bien en un dios universal de aquella cultura y ya no uno local. En ese año, a raíz de la victoria ateniense en Maratón (batalla de los griegos contra los Persas) y “gracias a un ataque de pánico entre las tropas enemigas, Pan se convierte en divinidad oficial de Atenas y su culto se extiende por toda la Hélade” (por toda la zona griega). Pan deja de ser únicamente una divinidad arcadia que salvaguarda los rebaños frente a los animales salvajes. Se convierte en un dios que protege a los atenienses de los bárbaros”.

Ya no se trata solo de un Dios de la virilidad, la lujuria y la música, sino también de un dios de la guerra, que une a toda Grecia. A pesar de ser un dios de la guerra, este libidinoso patrón no es de ninguna manera es un dios guerrero, pues jamás está presente en el campo de batalla sino que “se dedica a evitar que el enfrentamiento tenga lugar”.

Ya desligado de la particularidad local, aquel “soberano de una musa ligera” y de “cuerpo híbrido que combina varias naturalezas” pasa a formar parte del séquito de aquel otro dios de gran importancia antes mencionado, también relacionado con la sexualidad, Dionisio. Esta vinculación de Pan con el dios del vino y su culto Dionisiaco, con sus orgías y desenfrenos, hace que el dios de patas de cabra entre así a formar parte del cortejo de uno de los dioses más famosos de la antigua Grecia.

Pintura y mosaico Dionisíaco
Pintura y mosaico Dionisíaco

Sobre las lujuriosas fiestas Dionisiacas

Pero ¿qué ocurría en las Fiestas Dionisíacas y de qué trataban?

Es relevante subrayar el carácter sacro de las fiestas y orgías en la antigua Grecia. En estas fiestas los ciudadanos recorrían la polis en un carro con la imagen de Dionisios, la gente detrás lo seguía, cantando, bailando, en un desenfrenado estado de ebriedad. “Mataban un macho cabrío para que su sangre fortaleciera la tierra (trasgos), de ahí deriva la palabra tragedia y de comos que sería la manifestación del coro, deriva la palabra comedia”. 

Podemos encontrar en estas fiestas orgiásticas dionisiacas las bases del teatro griego antiguo, y por lo tanto las bases del teatro occidental. Pues, “cuando los coros cantan y otros contestan, ya tenemos diálogo y es el ditirambo, aquí ya encontramos la base del teatro, gente que actúa y gente que observa. Antes alguien, leía un relato, sólo existía el personaje, ahora el actor representaba al personaje”.

Pintura moderna de las ninfas, pintura de Pan en vasija y estatua de Dionisio
Pintura moderna de las ninfas, pintura de Pan en vasija y estatua de Dionisio

Así Dionisio se conforma como un dios que incita a la representación, de mitos y tragedias griegas, invitando a un juego de máscaras y coros.

La propia ebriedad a la que se inducía y que se festejaba en estas fiestas y orgías en la antigua Grecia, nos dice Nietzsche en su primera gran obra “El nacimiento de la tragedia”, rasgaba el velo del mundo de las apariencias, el mundo del orden de la medida, y de la belleza característica del dios Apolo. Tras los velos del orden del mundo se vislumbraba la disolución del individuo, de las jerarquías y de la formalidad que requiere la vida cotidiana, bajo los efectos de la embriaguez y la fusión de los individuos en las orgías.  

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