Publicado el 21/11/2020 Por Dios

Analu es única entre la manada

En los hoteles de Argentina es muy común encontrarse con los servicios de dama de compañía que ofrecen muchas mujeres, siempre te recomiendan páginas como Argentina XP para encontrar a esa chica que tanto buscas para una noche de placer, rememorando mis momentos de cenas y noche de regodeo con esas mujeres recuerdo a solo una que me dejo completamente loco.

La manada se llamaba el club, buscando entre tantas chicas me tope con una foto donde solo se mostraba un delicado traje de encajes rojos traslucido que mostraba sus pezones y la silueta de su delicado cuerpo y sexo resaltando el tono de su piel pálida, su rostro tapado combinado con un hermoso cabello rubio liso que llegaba más abajo de sus hombros.

En las especificaciones decía que era una dama de compañía que le encantaban las cenas antes de los encuentros en los hoteles, me interesó mucho, ya que soy un hombre que no solo ve lo físico, sino que me excita mucho más el contenido que hay en sus cabezas, así que decidí contratar el servicio de Analu.

La esperaba sentado en el restaurante del hotel, habíamos quedado en vernos a las 7 de la noche de ese mismo día, llego con un vestido blanco de encajes que resaltaba su voluptuosa figura, sus labios pintados de rojo pasión y sus ojos verdes enmarcados con un color gris oscuro la hacían ver como una diosa, me excite de inmediato al darme cuenta que bajo de su vestido traía ese traje de encaje rojo tan sexy de la foto.

Sentados en la mesa comenzamos hablar de su vida de como llego a ser una dama de compañía y de todos los hoteles que había pisado y las cenas que había tenido, mientras más me hablaba más me sumergía en mis pensamientos de querer cogérmela no aguantaba más empecé a sudar y mi pene estaba tan erecto que ella pudo notarlo, de inmediato me dijo que cuando quisiéramos podíamos ir a la habitación así que pedí la cuenta y subimos rápidamente.

No espere nada y de inmediato ya tenía mis manos sobre ella, su cintura era tan pequeña y delicada que me cabía en las manos, le arranque el vestido y pude apreciar ese encaje rojo de la foto que tanto me estímulo a poseerla, comencé a besar sus senos sobre el encaje y fui bajando poco a poco hasta su sexo lamiendo los labios de su vagina, estaba completamente mojada era delicioso sentir sus fluidos caer en mis labios así que aparte con mis dedos la ropa interior y comencé hacerle un rico oral, ella gemía regodeándose del placer que solo yo podía darle en ese instante, sus piernas temblaban y podía ver que su cara se colocaba completamente roja cada vez que llegaba a un orgasmo.

Me pidió que parara que ya no podía con tanto placer le dije que esa noche seria yo quien iba a cogerla que solo disfrutara de lo que iba a brindarle, empecé a rozar mi pene en su sexo con suaves movimientos esparciendo sus fluidos por sus labios hasta que lo introduje completamente por el orificio de su vagina, ¡madre mía! que mujer tan divina, estaba tan mojada que mi pene se salía y no podía mantenerlo dentro, ella solo gritaba y gemía de placer, esos gemidos me hacían volver loco y me hacían darle más duro.

Estaba apoderado del momento dándole en cuatro contemplando su silueta y sus ricas nalgas pegando sobre mi pelvis, le rebotaban y rebotaban al darle esas exquisitas nalgadas que hacían que soltara esos deliciosos gritos de placer y pidiera clemencia ante lo brutal de mi sexo, paré y la tome por el cabello, la puse de rodillas frente a mi le dije que abriera la boca y comencé a introducirle mi pene, se sentía húmedo caliente y el juego de su legua y sus manos en mis bolas me ponía los ojos en blanco, le acabe en la cara y parte de sus senos, fue uno de los orgasmos más placenteros que tuve.

Analu no esperaba aquello esa noche le di tanto placer que decidió no cobrarme por sus servicios me dijo que había sido el mejor sexo que había tenido hasta ahora y que me agradecía por tanto, esa noche la inteligencia y la sumisión de Analu me hicieron ver que era la mejor de su manada, siempre desde aquella vez busco tener mis encuentros con ella.

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