Publicado el 18/10/2020 Por fede

La casa de Suipacha

   La ciudad de Buenos Aires, rica en fantástica arquitectura, no deja de deslumbrar con sus construcciones; como es el caso de su art nouveau de la calle Suipacha, construida ya hace más de cien años, donde sigue rebosando elegancia y ocultando la historia de sus secretos. 

Este edificio, finalizado un año después del hundimiento del RMS Titanic, es una grandiosa expresión de la arquitectura modernista de finales del siglo XIX.


SUIPACHA 936 – 940 Bernardo Milli

El estilo lo comparte con otras construcciones de Buenos Aires como la Casa Calise, El Palacio de los Lirios o la Casa de los Azulejos, pero la casa de Suipacha 936 – 940 tiene, sin embargo, una peculiaridad: la única historia que tenemos de su interior la devela no solo como un “petit-hotel” de seis habitaciones y cinco baños, sino como un lugar nocturno, una casa de citas, según nos cuenta Iuri Izrastzoff en “Fervor por Buenos Aires”.

SUIPACHA 936 – 940 Bernardo Milli
(Foto por Pablo Bedrossian)

El encargado de realizar esta joya fue Bernardo Milli, cuyo nombre está grabado en la fachada. 

Se destaca “la excelente carpintería de cedro de las aberturas y el diseño del granito rosa que cubre el frente, desarrollado en curvas y volutas que parecen desperezarse felinamente” como expresa Iuri Izrastzoff.

SUIPACHA 936 – 940 Bernardo Milli
(Foto por Pablo Bedrossian)

Cuentan que frente a su estilo abstracto y cierta pompa, encontró en una de sus noches porteña a un desprevenido a un caballero, que taciturno, se fascinó no tanto por la fachada de la casa de Suipacha, sino más bien por la hermosa dama que encontró fumando en la puerta. El hombre, recién llegado del norte del país, quedó deslumbrado con aquella belleza de Buenos Aires, y se arrimó torpe a la muchacha. 

Se dispuso a expresarle su fascinación.

– Que hermosa noche, pero nada comparada con usted y con su belleza-

SUIPACHA 936 – 940 Bernardo Milli
(Foto por Pablo Bedrossian)

Acostumbrada la mujer a los hombres que la miraban embobados y a sus maquinales halagos que a veces reconocía en sí misma como acertados y otras veces no, preguntó al hombre si deseaba pasar. Claro, ya se había terminado la hora de descanso.

-¡Desde luego!- Expresó el caballero. -Usted quizá creerá que no le hablo en serio, pero no he visto jamás belleza tal- continuó.

Ella simplemente se deslizaba, felina como la casa que habitaba, hacia la habitación correspondiente mientras él la seguía. 

SUIPACHA 936 – 940 Bernardo Milli
(Foto por Pablo Bedrossian)

Allí exhibió sus encantos, el hombre consumando sus deseos, jamás se olvidaría de ella. 

Al terminar, la mujer con seriedad le pidió el arancel correspondiente por su diligente servicio. Al hombre le costaba comprender, estaba seguro de que la mujer en verdad había deseado consumar el acto y que no se trataba de un mero servicio. Su entusiasmo por contar a sus amigos la facilidad con la que había seducido a esa maravillosa dama, se desvanecieron y se sintió sumamente avergonzado. 

Especialmente porque el total de su billetera no cubría ni la mitad de lo que debía pagar. 

Cuentan que, a manera de pago, se pasó la noche limpiando la casa de Suipacha aun entre en sus rincones, y que lo que empezó para el hombre como una bella noche terminó como una inesperada anécdota que no sabría ya olvidar.
Poco sabemos cuántas historias por el estilo podrán aún recuperarse y cuantas no se descubrirán jamás tras aquellas ondulaciones y adornos abstractos que recorren su superficie, coronada bajo su cúpula, “con remate de hierro forjado”.

Fuentes:

https://www.fervorxbuenosaires.com/suipacha-936/

https://art.nouveau.world/casa-31

https://pablobedrossian.com/2020/09/16/la-casa-de-suipacha-936-940-otra-joya-art-nouveau-de-buenos-aires-por-pablo-r-bedrossian/

http://arquitectos-italianos-buenos-aires.blogspot.com/search/label/-MILLI%20BERNARDO%20-%20ARQUITECTO

Comentarios (1)

  • Yael
    hace 1 semana

    Pase mil veces por ahí y no sabía la historia. Gracias 😊 suban más

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