Publicado el 22/11/2020 Por Dios

Isabella, traviesa Isabella

Estaba cansada de la rutina de mi matrimonio, así que comencé a buscar por internet páginas para tener una aventura, necesitaba algo que me hiciera vibrar de nuevo y recordé aquellos encuentros con chicas de la universidad y de lo rico que la pasábamos y me hacía sentir.

Busque varias páginas por internet de escort, estaba un poco nerviosa, ya que no sabía con qué iba a hallarme, entre tantas páginas que encontré se encontraba una llamada Argentina XP, dentro de esa plataforma di con una especie que llamó mucho mi atención, ya que jamás lo había probado y eso era el sexo BDSM, las imágenes eran muy fuertes y atrevidas, me excite de inmediato y comencé a indagar.

Recuerdo estar viendo las hermosas mujeres que se encontraban en esa página y mientras pasaba páginas en la número 36 me encontré con ella, lo que me invito a darle clic a su foto fue esa rica pose que tenía en su foto de perfil, se encontraba en cuatro mostrando su voluptuoso trasero con un hilo negro que enmarcaba perfectamente su hermoso sexo tan terso y suave, sus muñecas amarradas con unas esposas que tenían unas cadenas que caían hacia sus nalgas, su pelo castaño oscuro le llegaba a mitad de su espalda y en ninguna de sus fotos mostraba su rostro, eso me volvía loca y solo pensaba en que quería tener sexo con esa mujer.

Isabella, la traviesa Isabella y créanme no dude ni un segundo de que lo sería, me registre en la página y de inmediato me salió un aviso que me advertía que una vez dentro del mundo del BDSM no podría salir de él, solo acepte y contrate los servicios de Isabella.

La cita fue concretada para el sábado en la tarde, ya que al anochecer tenía una cena con mi esposo, recuerdo que llegue al hotel y rente una habitación sin muchos lujos, de igual manera mi intención era solo disfrutar del encuentro con esa mujer que me traía loca desde que la vi en esa página de escort.

Isabella llegó a la hora pautada, toco a la puerta de la habitación abrí desesperada, estaba parada fijamente frente a mí con unos pantalones de cuero que enmarcaban sus deliciosas piernas carnosas y marcaban con sutileza los labios de su vagina, cosa que no pude pasar por alto, entro a la habitación apoderándose completamente de toda la energía.

Entro al baño con su maleta, cuando salió quede completamente pasmada, ya que vestía su cuerpo con un látex completamente negro de pies a cabeza, abrumada me senté en la cama esperando que comenzara con su trabajo.

Se acercó lentamente a mí y de un solo momento me tenía tomada por el cuello y me susurro al oído “Bienvenida al mundo del BDMS quien entra a él no vuelve a salir” me abofeteo el rostro y con la misma me tumbo en la cama, tomo un par de esposas que tenía en su maleta y me amarro a ella.

Mi nivel de excitación era tal que mi sexo jamás había estado tan mojado como ese día, se montó sobre mí y solo podía apreciar esa hermosa cara con unos ojos de gata achinados y unos labios perfectos, de inmediato comenzó a romper mi ropa con sus manos y empezó a besar mi cuello hasta llegar a mis senos los que empezó a morder lentamente hasta que se fue intensificando acompañado de pellizcos en mis pezones, yo solo pensaba en lo mucho que me hacía sentir, de su maleta sacó unos ganchos que coloco en mis pezones los cuales halaba y movía a placer.

Amarró mis piernas de mis brazos con un cordón y me dejo completamente abierta tapando mi boca con una cinta, me dijo que iba a castigarme, ya que le debía unas cuentas por haberla buscado, saco un fuete de su maleta y comenzó a darme pequeños golpes en mi vagina, yo solo sentía placer y mientras más fuerte me pegaba más lograba acabar, iba desde mis muslos a mi sexo, desde mi sexo a mis muslos.

Recuerdo que quería soltarme y no podía los orgasmos múltiples que me invadían eran desesperantes, me masturbaba con sus delicadas manos y con su fuete golpeaba mis senos, metía sus dedos en mi ano y mirándome fijamente me preguntaba si ya no podía más, yo solo asentía con la cabeza y los ojos llorosos de tanto placer, me tuvo así durante toda la tarde jamás había sentido tanto placer en mi vida.

No me equivoque al escogerla como mi escort para tener ese sexo que tanto necesitaba, esa tarde al salir del hotel no tenía cabeza para más nada solo pensaba en ese encuentro con Isabella, ese día entendí que en el dolor también se encuentra un delicioso placer.

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