Publicado el 17/11/2020 Por Dios

¡Alana, la diosa del deseo!

La primera vez que tuve un contacto con una dama de compañía, fue a los 25 años recuerdo que conversaba con uno de mis más grandes amigos y le conté que desde pequeño tenía la fantasía sexual de acostarme con aquellas mujeres que aparecían en mis películas favoritas de sexo, él me recomendó una página web donde me dijo que allí podía conseguir el prototipo que tanto buscaba y me gustaba, despertó mi curiosidad de inmediato, esa noche tomé el bus y mientras iba camino a casa pensaba en aventurarme y pedir un servicio de Escorts de Palermo en ArgentinaXP.

Esa noche llegué a mi casa y no perdí el tiempo, entre a la página web y encontré mujeres maravillosas, sensuales, una más bella que la otra, mujeres como esperaba encontrarlas, como en esas películas de sexo que veía de joven, pero solo hubo una que capturó toda mi atención y lo mejor era que se encontraba en Palermo.

Su nombre me cautivó, Alana la diosa del deseo, su piel blanca y tersa como porcelana hacía juego con su cabello ondulado de color castaño oscuro, sus muslos carnosos y sus hermosas tetas, ¡DIOS MIOS! jamás vi senos tan hermosos, sus pezones eran rosa parecían traslúcidos, ya que hacían juego con su tono de piel, ¡QUE MUJER TAN PERFECTA! todo eso junto la configuraba como eso que se hacía llamar, una DIOSA, le di clic a su foto y la descripción decía “Hola, si a vos dulce, a vos que me estás mirando y devorándome con muchas ganas; a vos te estoy esperando…” no pude terminar de leer cuando ya tenía mi miembro duro, recuerdo que miraba y miraba sus fotos, esa noche me masturbe pensando en ella mirando sus imágenes, me imaginaba poseyendo aquel cuerpo perfecto de silueta tan sutil.

Un día llegué a casa pasado de copas y recuerdo que me metí una vez más a ver sus fotos, mientras las miraba pensaba a mis adentros “Oh mi Alana querida como quisiera tenerte entre mis brazos y cogerte tan duro hasta hacerte pedir clemencia”, esa noche me atreví a enviarle un correo, recuerdo que mis manos temblaban y mi pene erecto me hacía actuar de tal manera, le puse en el mensaje que quería verla y contratar sus servicios de dama de compañía que mi deseo por ella sobrepasaba lo inimaginable.

Desperté a la mañana siguiente de un día sábado con una resaca que ni yo mismo me aguantaba, prendí la computadora sin acordarme muy bien lo que había hecho y apareció ahí en mi bandeja de entrada su nombre ALANA.

Inmediatamente le respondí, quedamos en vernos ese mismo día en la noche en un hotel llamado Bulnes Eco Suites, alquile la habitación todo el horario nocturno, jamás había estado tan nervioso, la espere hasta la hora acordada y justo a las 8:30 PM tocaron a mi puerta, abrí y quede congelado, sus ojos me miraban fijo y yo solo pensaba ¡DIOS MIOS ES MAS HERMOSA DE LO QUE MUESTRAN LAS FOTOS!

Entró a la habitación se desvistió y quedo en ropa interior, yo aún congelado en la puerta de la habitación sin saber que hacer solo podía fijarme en esos encajes negros que recorrían su silueta carnosa y como arropaban sus delicados senos, la hacía ver perfecta parecía una diosa del infierno, se acercó a mí y me tomo de la mano me sentó en la cama y mirándome a los ojos empezó a tocar mi sexo y a frotarse en él, yo solo pensaba que esa noche tendría el mejor sexo de mi vida.

Bajo lentamente por mi torso recorriéndolo con su lengua, desabrocho mis pantalones bajándome el bóxer y de inmediato mi pene erecto salió colocándose justo en sus labios ya húmedos, me dio una mamada que jamás olvidaré el juego que hacía con su lengua mientras succionaba mi miembro, me volvía loco.

Terminó de hacerme sexo oral y se posó sobre mí desnudándose lentamente, ya sin ropa introdujo mi sexo en su sexo y solo pensé ¡DIOS MIOS QUE MUJER TAN ESTRECHA Y HUMEDA! su vagina era todo lo que esperaba suave, húmeda y estrecha, sus movimientos de cadera parecían de bailarina de danza árabe y jamás olvidaré su silueta sobre la cama en cuatro, su culo enorme y su cintura pequeña cabían completamente en mis manos esa noche ella tuvo el control total de todo el encuentro.

Hizo conmigo lo que quiso me dio los orgasmos de mi vida, fue tal que quede exhausto sin poder moverme y sin poder decir alguna palabra, esa madrugada como toda escort tomo sus cosas se dio una ducha, se vistió y se marchó. Mi querida Alana ha sido una de las mejores damas de compañía que he contratado hasta ahora en mi vida.

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